• Tiempo de lectura:2 minutos de lectura

En una sociedad como la actual, en la que la velocidad es el paradigma común a casi todas las actividades profesionales, y también personales, encontramos empresas y clientes que quieren obtener resultados rápidos y con poco esfuerzo. Es por ello que muchos de ellos orientan su actividad de promoción a las redes sociales, la publicidad, etc, creyendo que con ello que la consecución de resultados será infalible.

El error está en confundir el vehículo con el viaje. Es decir, primero debemos trazar la ruta, el objetivo, estudiar la estrategia, crear el plan para luego aplicar aquellas herramientas que nos ayudarán a pasar de la idea al resultado concreto. Si quieres ir de viaje al desierto, llevarás un vehículo adaptado a la arena. Si has de cruzar un mar irás en avión o en barco. Cada situación y objetivo (destino) requiere un medio.

Cuando hablamos de marketing (estrategia) sabemos que según nuestro objetivo deberemos utilizar unas herramientas u otras. Es decir, la comunicación (táctica), en sus diferentes formas, está al servicio de la estrategia. Creer que el uso de redes sociales, sin más, por ejemplo, va a ser definitivo para conseguir clientes, es creer que puedes hacer cualquier viaje con cualquier vehículo. Elige tu viaje, planifica sus etapas, analiza el terreno y luego verás qué vehículo eliges. Luego verás qué vehículo eliges.

© Iolanda Guiu, Barton Consultants, artículo publicado en The Impact Lawyers: https://theimpactlawyers.com