¿Qué necesitas para tener eso que llamas éxito?

Cuando pensamos en nuestros amigos, familiares o en nosotros mismos, muchas veces nos preguntamos por el éxito de algunas personas. 

Antes de avanzar en el tema, vamos a puntualizar sobre el significado de éxito.

weg met succes e1430209957762 930x490 Como casi todo en la vida, cada uno tiene una idea diferente de un  mismo concepto.

Para unos, éxito es tener una carrera profesional que permite ganar   dinero (lo cual no es malo en absoluto). Para otros, éxito será poder dedicar todo su tiempo a lo que les apasiona, sea ser abogado o hacer windsurf. Hay quien cree que éxito es estar bien consigo mismo o gozar de una vida familiar plena.

  Así, podríamos encontrar mil y una definiciones de éxito. No obstante, lo   que sí está claro es que las personas exitosas comparten algunos rasgos y habilidades que, aunque aplican de manera diferente, les llevan a tener la sensación de haber conseguido lo que querían, sea esto lo que fuere.

Fijémonos en algunos aspectos relativos a la profesión.

Todas las personas que comparten un título académico han recibido la misma formación. ¿Por qué, pues, algunos destacan, y otros viven su vida profesional de manera anodina y aunque quieren tener éxito en su carrera profesional no lo consiguen? La razón no es el expediente académico, obviamente.

Desde hace algunos años, se sabe que más que los conocimientos, lo que nos hace tener la vida que queremos es nuestro carácter, nuestras fortalezas, nuestro autoconocimiento y el trabajo que hacemos con todo ello. Nuestras creencias, valores, habilidades y qué hacemos con todo ello marcan la diferencia.

Es obvio que todos nacemos con unos rasgos de personalidad, pero estos pueden cambiarse. Mucho de lo que refleja nuestra personalidad es aprendido debido a las influencias recibidas por nuestro entorno. Del mismo modo, las creencias y valores pueden cambiarse. Por supuesto, las habilidades pueden aprenderse, incluso entrenarse.

¿Por qué ante la disconformidad que nos provoca nuestra situación profesional (y personal), muchas veces no hacemos nada para revertir la situación y nos quedamos anclados en la frustración?

Hay varias respuestas a esta pregunta. Una de las razones más poderosas para no hacer nada y seguir en la zona de NO confort (no es zona de confort como muchos creen puesto que en realidad no estamos confortables) es el miedo. Nuestro presente es conocido, lanzarse a cambiar ciertos aspectos hace que nos sintamos inseguros porque no sabemos el resultado de la aventura que vamos a emprender. La pregunta es ¿vale la pena continuar en la misma situación, que no nos satisface, cuando tenemos al menos el 50 % de posibilidades de que mejore?

Otra respuesta a por qué no hacemos nada es la autocensura. Muchos de nosotros decimos: “no soy capaz…”, “esto no se me da bien…”, etc.

¿Cuántos de nosotros tenemos a alguien al lado repitiéndonos estas frases cada día? Probablemente nadie. ¡Somos nosotros mismos quienes nos asignamos incapacidades! ¿Por qué no empezamos a asignarnos capacidades?

Y si creemos que no somos lo suficientemente hábiles para desarrollarlas solos o hacerlas aflorar, ¿por qué no buscamos ayuda? ¿No lo hacemos cuando tenemos carencias, dificultades o desconocimientos de otras índoles?

Estas son algunas razones por las cuáles no iniciamos cambios.

Volvamos al inicio del artículo. ¿Por qué algunos consiguen lo que quieren y parecen estar satisfechos? Como el lector puede intuir, la respuesta es obvia: porque han sido capaces de salir de su zona de NO confort. Ellos han identificado cuáles eran sus objetivos y han puesto en marcha el motor del cambio. Las personas de éxito hacen lo que tienen que hacer y no se ponen excusas: “Ahora no es el momento”, “Soy demasiado mayor”, “Soy demasiado joven”, “No tengo tiempo”, “No tengo dinero”, etc.

Y se preguntará, una vez identificada la necesidad de cambio, ¿Cuál es el motor del cambio? ¿Cómo lo han hecho quienes se sienten satisfechos y así nos lo muestran?

El proceso para tener la vida profesional que queremos no es tan difícil. El primer ingrediente para lograrlo es la voluntad. Si tenemos la intención y las ganas de mejorar, buscaremos la manera. La consultoría, la formación, el coaching, el asesoramiento, son herramientas que le darán muchos beneficios: le ayudarán a ver lo que usted no ve, le aportarán conocimientos, harán que no se sienta solo, contará con la ayuda de quienes han ayudado a otros a lograr sus objetivos y, sobre todo, se dará cuenta de que si quiere cambiar el rumbo de su vida profesional, puede hacerlo, lo cual le convertirá en una persona más feliz. Y como sabe, cuando nosotros estamos bien, nuestro entorno cambia, se pone a nuestro favor, vemos mejor las oportunidades y, sobre todo, nuestros clientes se ven beneficiados (lo que revierte en más y mejores clientes).

Quizás algún lector piense que este no es el artículo adecuado para esta publicación. Reto a este lector a mirar hacia adentro y preguntarse: ¿Me siento bien en mi vida profesional (por no entrar en la personal)? ¿Cuál es mi definición de éxito? ¿Lo he logrado? Si la respuesta es Sí, ¡Felicidades!.

Si la respuesta es No, ¿a qué espera a ponerse en marcha?

© 2020, Iolanda Guiu, socia de Barton Consultants, www.barton-consultants.com. Artículo publicado en Actualidad Jurídica Aranzadi, núm 964