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Algunos de los artículos que Barton Consultants publica en medios de referencia.

La marca personal es el factor clave en el desarrollo de la carrera profesional del abogado… y de cualquier profesional. Su deficiente gestión suele motivar el estancamiento de las carreras profesionales, de personas competentes que no saben ser lo suficientemente “especiales”, atractivas en el mercado, perdiendo empleabilidad o capacidad de captación de nuevos o mejores clientes.

¿Por qué cuidar o gestionar una marca personal relevante?

En 2001 empezamos a hablar sobre marketing jurídico en España y Europa continental, con un concepto propio y diferencial al de consultores anglosajones. Como pioneros en la disciplina, aquel año impartimos el primer Curso de marketing para abogados, organizado por el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona. Lo dimos junto con Xavier Fuertes, gerente en aquella época del ICAB.

Como socio, ¿se imagina tener un despacho en el que el esfuerzo comercial, de generación de negocio, no recayese solo en usted y en algún otro socio, y que el resto de su equipo contribuyera al mismo? Es algo factible, aunque hasta la fecha probablemente le haya parecido difícil de conseguir.

Antes de actuar es preciso reflexionar. Aún más en una cuestión como el marketing jurídico, que debe contribuir a potenciar nuestra capacidad de crear diferenciación positiva y confianza en el mercado, además de atraer y fidelizar a los clientes.

Hay dos preguntas clave en marketing jurídico: ¿qué contrata realmente el cliente actual o el potencial? y ¿cómo podemos pasar de tener un despacho competente a también competitivo?

Quien tiene una marca, tiene un tesoro. La marca personal es la percepción, huella o sello personal que dejamos en los demás. Es nuestra reputación. Todos tenemos marca personal; pocos tienen una marca personal fuerte. Por lo tanto, y mejor dicho: quien tiene una marca fuerte, tiene un tesoro.

El hombre, desde sus orígenes, tiene una característica que le ha permitido evolucionar: la curiosidad. Preguntarse sobre algo, hace que uno descubra, aprenda y evolucione.

El mundo de los negocios ha sufrido muchos cambios en los últimos 80 años, pero si bien esto es cierto, si desgranamos concienzudamente estos cambios, veremos que no son cambios conceptuales sino sobre todo formales. Es decir, hemos cambiado, y mucho, la manera de llevar a cabo nuestras actividades, pero en esencia, muchas de ellas siguen siendo las mismas y se sustentan sobre bases conceptuales ancestrales.

Buena parte de lo que conseguimos en la vida es gracias a nuestra capacidad de influencia, a nuestro poder de convencimiento, de conseguir que otras personas piensen y actúen como queremos. Hay quien dice que lo que conseguimos en la vida es gracias a nuestra capacidad de negociar. ¿Qué es la negociación sino influencia?

Hablemos de influencia interpersonal, influencia ética, buena o positiva, propia de personas y políticos honrados, que los hay y muchos, aunque es la minoría corrupta la que mancha la imagen del colectivo. Por desgracia, la percepción domina a la realidad. Los políticos, como los abogados u otras profesiones liberales, tienen un problema de percepción social o, dicho de manera positiva, un reto para mejorar su percepción.

Podemos disertar y disertar sobre el marketing jurídico, de la misma manera que con otras materias o disciplinas pero, en nuestra opinión, es fundamental tocar la raíz del asunto.